El papa Francisco les lavó los pies a refugiados de diferentes religiones

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Francisco lavó los pies a 11 migrantes, entre los cuales había musulmanes, coptos, hindus y católicos.

 

En un gesto que vale mil palabras -y que representó un mensaje muy fuerte a los líderes políticos de todo el mundo en un momento de tensión sin precedente tras los atentados de Bruselas y una oleada de refugiados inédita en Europa-, el Papa le lavó hoy los pies a 11 migrantes -entre los cuales había musulmanes, coptos, hindus y católicos- y a una operadora de un centro de acogida de la periferia de esta capital. Y, evocando los atentados de Bruselas, hizo un fuerte llamado a la paz y a la hermandad: "Somos diferentes, tenemos diversas culturas y religiones, pero somos hermanos y queremos vivir en paz".

Para señalar una vez más el drama de 50 millones de personas que huyen de sus países por guerras, miseria y conflictos -muchos a Europa, que, en cambio, les cierra las puertas-, Francisco decidió celebrar la tradicional ceremonia del Jueves Santo en un centro de acogida de Castelnuovo di Porto, a 30 kilómetros de Roma. Este sitio, donde los migrantes suelen esperar meses para obtener el status de asilado y luego seguir viaje, hospeda 900 personas de diversos países, la mayoría musulmanes.

En señal de servicio y evocando lo que hizo Jesús durante la Última Cena, durante una misa conmovedora, en la que hubo cantos y lecturas en diversos idiomas, Jorge Bergoglio le lavó los píes a cuatro jóvenes católicos de Nigeria, a tres mujeres coptas ortodoxas de Eritrea -dos con sus bebes en brazos-, a una operadora italiana que trabaja con los migrantes, a tres musulmanes -uno de Siria, uno de Pakistán y otro de Mali- y a un joven hindú.